Octodracma de Berenice II de Egipto, anverso y reverso

Octodracma de Berenice II de Egipto, a nombre de Arsinoe II


Inv. 2016/31/1

Oro
Berytos (actual Beirut, Líbano)
246-221 a.C.

 

Esta impresionante moneda de oro pertenece a las emisiones acuñadas a nombre de Arsinoe II de Egipto, una de las series más espectaculares y famosas de la Antigüedad. Sin embargo el rostro de la reina pertenece a otra mujer: Berenice II, esposa de Ptolomeo III.

Las emisiones originales de Arsinoe fueron acuñadas por Ptolomeo II, su esposo, tras su muerte hacia 270 a.C.: en oro y plata, con su retrato llevando velo y tiara y, en el reverso, una doble cornucopia atada con una diadema real, transmitiendo así el mensaje de la reina, y por lo tanto de la dinastía gobernante, como portadora de riqueza y vida. El reino de Egipto emitió monedas con la imagen y el nombre de la difunta reina durante décadas, un fenómeno de perduración en el tiempo repetido a lo largo de la historia y que afecta a monedas de enorme prestigio comercial, popular y político. Tal fue su difusión en el mundo mediterráneo que el retrato de Arsinoe se convirtió en el modelo para caracterizar a las mujeres en puestos de poder.

En esta moneda, acuñada seguramente en los primeros años del reinado, Berenice reproduce al detalle los tipos de Arsinoe, pero su rostro, aun idealizado, es fácilmente identificable. Después aparecerá ya con su propio nombre y su título –“reina Berenice”-, de modo que esta serie se interpreta como un paso intermedio en su proceso de afirmación, una estrategia para asentar su autoridad impregnándose del prestigio de la difunta reina.

Berenice no fue sólo la esposa de Ptolomeo III sino una reina con poder efectivo en Egipto, como lo fue también Arsinoe; sus emisiones monetarias son un relevante documento histórico sobre la imagen pública de la mujer gobernante en la Antigüedad.