Bronces de Maquiz

Departamento de Protohistoria y Colonizaciones

 

bronce de Maquiz

Cultura Ibérica. S. IV a. C. Cortijo de Maquiz, Mengíbar, Jaén
Nº de Inventario: 1970/54/1 y 1970/54/2
Materia y técnica de fabricación: Bronce

 

Estado de conservación:

En los bienes arqueológicos las piezas metálicas normalmente están compuestas por dos tipos de elementos metálicos que forman aleaciones, una de las aleaciones más comunes es el bronce, compuesto por cobre y estaño. Las alteraciones que se producen en esta aleación son provocadas por la combinación de diversos agentes cuya consecuencia más importante es la corrosión.
 

Las piezas de Maquiz presentan películas de óxidos de cobre envolviendo la superficie de manera heterogénea junto con carbonatos de cobre. Ambos compuestos en este caso forman en la aleación pátinas protectoras que no son perjudiciales para el metal. Sin embargo, hay otra clase de compuestos que sí son dañinos para la conservación de las manufacturas metálicas, son los cloruros de cobre, los cuales aparecen en algunas zonas de las piezas, en este caso de manera puntual. En lo que se refiere a alteraciones, debemos además tener en cuenta las sales insolubles formadas en la superficie y que ocultaban algunas zonas de la decoración, unidas a tierras incrustadas, lo que demostraba que en estas piezas no se había realizado anteriormente ningún tratamiento de limpieza en profundidad.

 

Tratamiento:

Principalmente se realizó una limpieza mecánica de la superficie con el objetivo de eliminar los restos de tierras así como las sales insolubles, sobre todo en zonas en las que parecía existir decoración subyacente. Está sería una de las aportaciones documentales más importantes del proceso de restauración, ya que al ir realizando la limpieza se pudo ampliar el registro iconográfico de los grabados decorativos, como es el caso del árbol aparecido en una de las piezas.
Después de la limpieza, es importante el tratamiento de inhibición en los metales, ya que éste evita el ataque de los agentes de corrosión exteriores, limitando la absorción de agua y de oxígeno en la superficie del metal. Se utilizó benzotriazol (BTA) por impregnación con brocha.
Una vez inhibidas las piezas se procedió a dar una capa de protección con cera microcristalina aplicada mediante muñequilla, con la finalidad de hacer desaparecer los brillos y homogeneizar la superficie del metal.