Figura ecuestre en marfil

Departamento de Edad Moderna.

Figura ecuestre tras la restauración

Cronología: s. XVIII.
Número de inventario: 1922/8/48
Materia y técnica de ejecución: Marfil tallado.

 

Estado de conservación

El caballo está tallado en una sola pieza, a excepción de la cola, mientras que el jinete está compuesto por varios fragmentos labrados separadamente y ensamblados con espigas o entalladuras. Algunas piezas de la figura han sido pegadas en una intervención anterior: la coleta del jinete, el Toisón, y tres botones de la casaca. La figura descansa sobre una peana, también de marfil, con cuatro patas torneadas encajadas en orificios circulares practicados por el reverso. En una antigua intervención, para dar sujeción y firmeza a la escultura, se adaptó a la pieza un soporte de bronce afianzado con tornillos.

La figura presentaba fractura y pérdida de los dos cascos de las patas traseras del caballo. Del casco de la pata izquierda se conserva una reproducción en escayola procedente de una antigua restauración y que se había despegado. Restos de adhesivo de contacto se encontraban tanto en el soporte como en la pieza reproducida. Tres botones de la casaca estaban desprendidos y se hallaron sueltos y ocultos en el interior de la vestimenta. También tenía suciedad superficial muy adherida que le confería a todo el conjunto una coloración grisácea oscura y ennegrecía considerablemente la peana.

 

Intervención

En primer lugar se realizó una limpieza mecánica con brocha suave y lápiz de goma blanda, seguida de una limpieza química con torundas de algodón y una mezcla de agua desmineralizada-etanol al 50 %. Los adhesivos de antiguas intervenciones fueron retirados con bisturí y acetona. Para reproducir el casco de la pata derecha del caballo se confeccionó un molde de silicona de la réplica conservada y el vaciado se hizo con escayola. Se adhirieron los dos cascos y los tres botones de la casaca con Paraloid B-72. La reintegración cromática de las réplicas fue realizada con pinturas acrílicas y para reproducir las veladuras propias del marfil se utilizaron pigmentos al barniz.

Finalizado el tratamiento, la escultura nos muestra ahora la pátina natural de coloración ámbar del marfil, destacando la belleza y calidad excepcional de su labrado.