Diseños para el futuro. Los primeros objetos

Diseños para el futuro. Los primeros objetos

Duración: 60'

¿Qué es el diseño? 

"Proyecto, plan que configura algo" (RAE)

“El diseño crea cultura. La cultura da forma a los valores. Los valores determinan el futuro” (Robert L. Peters)

 

La palabra diseño evoca modernidad, innovación, moda, tendencia… Sin embargo, podemos comprobar cómo algo considerado tan actual se encuentra inmerso en la propia naturaleza del ser humano desde sus orígenes porque es algo inherente a su capacidad de pensar. Gracias a la Antropología y la Arqueología sabemos que el ser humano, desde tiempos remotos, ha creado objetos que cumplieran funciones que no podía realizar por sí mismo. Ahí comenzó la historia del Diseño.

El MAN conserva objetos clave en este sentido: ejemplos de los primeros objetos diseñados por el ser humano para completar sus limitaciones físicas, aprovechar los recursos naturales y adaptarse al medio para mejorar sus condiciones de vida y aumentar su nivel de confort. Estos instrumentos han conformado culturas pasadas y han superado el paso del tiempo hasta llegar a nuestros días, formando parte de nuestra cultura y valores.

Pero toda creación parte de un diseño previo que evidencia la creatividad humana y el valor de los objetos bien pensados, lo que contribuye a afianzar lo que se entiende por buen diseño. Son muchos los aspectos y funciones que deben contemplarse en esta disciplina, como veremos en este itinerario. En él se explicarán los primeros objetos creados por el ser humano en los comienzos de su historia y que han tenido proyección, de una manera u otra (por su materia, técnica de fabricación y/o decoración, forma, estética, etc.) en nuestro presente, que realmente es… su futuro.

 

El primer diseño

“No puede haber contradicción entre lo bello y lo útil; el objeto posee belleza desde el momento en que su forma es expresión manifiesta de su función” (P. Souriau)

 

El bifaz es uno de los primeros objetos diseñados y elaborados por el ser humano, resultado de un largo proceso de transformación de una piedra dirigido a obtener, mediante un diseño mental previo, una herramienta con la forma deseada que permitiese a nuestros remotos antepasados resolver necesidades vitales. Los primeros bifaces se realizaron en África hace 1,5 millones de años y fueron introducidos en Europa hace más de medio millón.

Este bifaz del Cerro de San Isidro (Madrid), de unos 200.000 años, está tallado por ambas caras, de ahí su nombre, para obtener un filo cortante y duradero en todo su perímetro. Se considera un útil multifunción: cortar madera, despellejar o descuartizar animales, golpear, extraer raíces, etc. La perfección de su diseño responde a una meditada adecuación entre materia, forma y función que denota la capacidad intelectual de los hombres y mujeres del Paleolítico. Es, por tanto, reflejo de su importante capacidad creativa e innovadora y, además, de su capacidad estética, plasmada en la belleza de su forma adaptada a su función, en su perfecta simetría y en la belleza de los materiales elegidos. En este sentido, se ha llegado a pensar que seleccionaban conscientemente las piedras a utilizar. De esta manera, obtendrían no sólo un objeto útil y bello para quien lo creó sino también bello para nosotros y que, incluso, pudo evolucionar hasta convertirse en un símbolo, más allá de su mera utilización como herramienta.

Actualmente, la idea de un práctico filo cortante perimetral como el del bifaz sigue siendo muy útil y ha generado la invención de otras herramientas, como el cortador de pizzas. También la navaja suiza tiene similitudes con el bifaz en cuanto a su multifuncionalidad.

Bifaz achelense

Bifaz achelense
Sala 5. Vitrina 5.4

La pervivencia de un buen diseño

“Si puedes diseñar una cosa, puedes diseñarlo todo; si lo haces bien, perdurará para siempre” (Massimo Vignelli)
 

La aguja es un objeto cuyo perfecto diseño persiste actualmente y que ya se empleaba en el Paleolítico superior (40.000-10.000 años), momento en que tuvo lugar su invención. A pesar de la sencillez de su forma, era considerada una de las herramientas más complejas del momento, ya que realizaba una doble función: atravesar el material a coser y retener el hilo. Al no apreciarse huellas de desgaste en la parte superior, se supone que se empleaba mayoritariamente sobre orificios previamente realizados en las pieles y el cuero de los animales con ayuda de un buril. Las agujas se realizaron en distintos materiales: hueso, asta o marfil, y su fabricación era sencilla: se partía de un trozo pequeño de cualquiera de estas materias y, tras regularizar su forma por abrasión, se practicaba un pequeño orificio en la parte superior con un buril de piedra por el que después pasaría el hilo. Finalmente, se pulía toda su superficie.

Este objeto es un caso ejemplar de buen diseño, pues ha pervivido durante miles de años sin apenas trasformación y manteniendo intacta su función. A su larga vida, se suma la simplicidad de su forma, clave de su éxito, lo que determina el buen diseño como búsqueda de lo primordial para resolver una función con el menor número posible de elementos.

Las agujas no solo están presentes en nuestra vida como elemento funcional básico de todo hogar sino que su imagen aparece, además, en creaciones artísticas contemporáneas sirviendo como fuente de inspiración y vía de comunicación. Un ejemplo de ello, se recoge en esta composición de Chema Madoz.
 

Aguja magdaleniense

Aguja magdaleniense
Sala 5. Vitrina 5.7

Una moda muy actual

“Un buen diseño puede soportar la moda de 10 años” (Yves Saint Laurent)

 

Las sandalias fueron un elemento más de la indumentaria utilizada por los agricultores y ganaderos del Neolítico. Éstas, halladas en la Cueva de los Murciélagos (Albuñol, Granada) tienen más de 6.000 años y se han conservado a pesar de la vulnerabilidad de la fibra vegetal con que fueron realizadas: esparto previamente preparado para darle mayor flexibilidad.

Las sandalias responden a un diseño que resultó muy práctico en su momento y que hoy en día, además de práctico, pues las necesidades no han variado, resulta muy actual. Sin duda, no es difícil encontrar sandalias similares en cualquier escaparate de nuestras ciudades y no nos resulta extraño: su belleza y utilidad atemporales son el mejor signo de que fueron bien diseñadas. Sorprende que uno de los primeros modelos de calzado cumpliese ya con unas cualidades materiales, formales y técnicas tan acertadas: útil como pocos objetos, respeta la fisionomía del pie y se adapta a ella; sus elementos guardan proporción entre sí y con el usuario; facilita la marcha y protege los pies durante la misma y, por el carácter de sus materiales, se integra con el medio ambiente del que procede.

Son claramente ecológicas. De hecho, hoy en día, el hecho de que los diseñadores tengan gran responsabilidad con el medio ambiente, ha dado lugar al nacimiento del ecodiseño, tendencia preocupada por cuestiones como los materiales, la energía consumida y los residuos generados a lo largo de la producción y de la vida y la muerte de los objetos.

Cuando contemplamos las más exitosas firmas de diseño de zapatos, vemos nombres como Manolo Blanhik y, entre sus muchos modelos, se halla una sandalia que sigue partiendo de la suela de esparto que el Neolítico nos legó, lo que nos demuestra cómo un diseño tan antiguo puede pervivir lo largo del tiempo hasta la actualidad y resultarnos un diseño de moda muy actual.
 

Sandalia neolítica

Sandalia neolítica
Sala 7. vitrina 7.3

Tendencias abstractas

“El diseño abstracto rechaza la copia de cualquier modelo exterior, respondiendo netamente a la conciencia del que lo realiza” (L. Bellassai)
 

Esta lámina de pizarra recortada y grabada con motivos geométricos se denomina “ídolo placa” y procede de Granja de Céspedes (Badajoz). Forma parte de un grupo de objetos de pequeño tamaño y forma variable realizados durante el período Calcolítico sobre diversos materiales: hueso, marfil, piedra, arcilla, etc. Estos objetos reciben el nombre de ídolos (ídolos placa, ídolos oculados sobre piedra, ídolos falange…), aunque no podemos asegurar que su función estuviese relacionada con el ámbito de las creencias. Sin embargo, estas imágenes permiten un mejor conocimiento de nuestros antepasados de estas épocas pues, en general, tomaron la figura humana como referente gráfico.

Los distintos ídolos placa presentan rasgos antropomorfos abstractos (hombros, cabeza, ojos resaltados) y diversos elementos de indumentaria, decorada con motivos geométricos incisos muy similares entre sí pero con pequeñas variantes, que han dado lugar a considerarlos elementos simbólicos para identificar a un individuo o a un grupo frente a otros.

Desde el punto de vista del diseño, destaca la síntesis conceptual y la abstracción de la figura humana de quien creó este ídolo, pues llegó a una geometrización de la forma, reducida a lo más esencial de su figura. También llama la atención el grafismo que decora su posible indumentaria. Como ya se ha comentado, representa formas geométricas que actúan de módulo que se repite generando una retícula que se asemeja a patrones o estampados también utilizados en la moda actual. Un diseño cargado de armonía, al cuidar aspectos de composición tan importantes como la proporción, la repetición, el ritmo y la simetría, pero que no nos permite adentrarnos en la conciencia de su autor o autora, al carecer de un código que nos permita interpretarlo. Estos módulos, de marcada tendencia abstracta, están muy presentes en la moda actual.
 

Idolo placa calcolítico

Idolo placa calcolítico
Sala 7. Vitrina 7.6

La elegancia del oro

“La simplicidad llevada al extremo, se convierte en elegancia” (Jon Franklin)
 

Se han descubierto numerosos objetos de oro de finales de la Edad del Bronce, generalmente adornos femeninos. La mayor parte procede de depósitos o tesoros enterrados, considerados ofrendas en tierra que posiblemente se realizaron con la intención de recuperarlas con posterioridad.

Entre estos objetos, destacan ciertas joyas elaboradas en oro macizo: el brazalete de Estremoz, realizado con la sofisticada técnica de fundición a la cera perdida, y los torques de Berzocana o el torques doble de Sagrajas, decorados con sencillas formas geométricas incisas. Los cuencos de Axtroki, posibles casquetes o cascos ceremoniales con decoración repujada, también comparten con las joyas la elegancia de su sencillez.

La materia con la que fueron fabricados estos objetos, el oro, mineral blando y maleable, fácil de trabajar y de intenso y brillante color, ha permitido y permite actualmente obtener gran variedad de diseños originales y sencillos que no precisan artificios para resaltar su belleza y elegancia naturales. Debido a estos valores intrínsecos, el oro ha sido, desde tiempos remotos, símbolo de riqueza y poder, muy valorado como elemento de prestigio y representación social.

A estas características, se une el hecho de que todas estas joyas (torques, brazaletes, pulseras, etc.) muestran cómo durante la Prehistoria ya se utilizaban muchas de las técnicas orfebres de fabricación y decoración, aplicadas a la creación de diseños y decoraciones más o menos complejos, que han llegado a nuestros días y que se aplican en la joyería actual, como vemos en la gargantilla moderna con decoración geométrica incisa. Más tarde, la llegada de los fenicios amplió las posibilidades técnicas de la orfebrería aplicada al diseño de joyas y objetos preciosos, lo que permitió ampliar la variedad de diseños áureos, como se verá en el siguiente texto.
 

Bronce de Berzocana

Orfebrería del bronce final. Bronce de Berzocana
Sala 9. Vitrina 9.10

Belleza y técnica

“Diseño es donde la ciencia y el arte llegan a un punto de equilibrio” (Robin Mathew)

 

Estas interesantes joyas de oro del siglo VII a.C. forman parte de un preciado tesoro vinculado a la cultura tartésica y conocido con el nombre de la localidad cacereña donde se encontró. Dichas joyas áureas son adornos personales, en su mayoría femeninos (anillos, pulseras, diademas, arracadas), realizadas en un taller local con técnicas (soldadura, filigrana y granulado) de influencia oriental que han perdurado hasta la actualidad, aunque también se utilizaron técnicas de tradición indígena (laminado y repujado). La máxima perfección se halla en la diadema y el cinturón. En la primera, por el uso de filigrana de oro que dibuja motivos a modo de encaje en el que cobra importancia tanto el espacio ocupado como el vacío. Del cinturón, destaca el granulado de oro que cubre superficies preestablecidas. Los diversos motivos decorativos de estas joyas son también de inspiración oriental: palmetas, rosetas, flores de loto, héroe (Melkart) y león luchando…

Aún se percibe el cuidado y la belleza de su factura. Las técnicas de fabricación, que funcionan a su vez como técnicas decorativas, son totalmente artesanales y prevalecen actualmente en contraposición a la estandarización que supuso la revolución industrial. Junto a estos aspectos, fue totalmente determinante la materia prima escogida para su realización, el oro, que marcará no solo la técnica de elaboración y su estética sino también el estatus social del futuro poseedor o poseedora. De nuevo, entra en juego la función simbólica de los objetos. Firmas reconocidas, como Tiffany o Dolce e Gavana, incluyen en sus colecciones estas técnicas para aportar a sus joyas un valor añadido, por la exclusividad que supone un trabajo artesanal de diseño exquisito y por la belleza del mismo.

 

Joyas del Tesoro de Aliseda

Joyas del Tesoro de Aliseda
Sala 10. Vitrina 10.11

Eficacia en la guerra

"Para crear, antes debe uno cuestionarlo todo"  (Eileen Gray)

Esta falcata de Almedinilla (Córdoba) es una espada de hierro de doble filo datada entre los siglos IV y III a.C. y característica de los iberos. Está fabricada con tres láminas soldadas entre sí. La capa central se prolonga y sirve de núcleo de metal de la empuñadura, normalmente en forma de animal protector. Hasta fines de la Edad del Bronce las espadas servían solo para pinchar con la punta, pero la falcata puede, además, cortar con el filo de su hoja. Está decorada con damasquinado en la empuñadura y en el extremo de la hoja. Esta técnica decorativa consiste en la incrustación mediante martillado de un hilo de metal rico, en este caso, plata, en otro más pobre, en este caso, hierro. Además de ser un arma compleja y funcional, estaba dotada de valor simbólico: determinaba la riqueza y el estatus social de su poseedor, como sucede en nuestros días con algunos objetos.

Cuando se conoce este objeto en profundidad se entiende mejor cómo nace de la reflexión y la experiencia. Existe todo un proceso de diseño previo que lo define y adecúa a las necesidades de quien lo maneja. Consecuente en sus detalles, no deja nada al azar, buscando cumplir con su función de la mejor manera. Y es que, para crear, hay que cuestionarlo todo antes. El resultado es un diseño resistente y coherente para el fin con el que fue realizado: la guerra. Su forma curvada y asimétrica distribuye el peso para concentrar en ella la fuerza del movimiento, y la unión con la empuñadura se refuerza para evitar su fragilidad; la hoja de doble filo le da versatilidad de uso y las hendiduras realizadas en la hoja, además del valor estético, aligeraban su peso sin disminuir su resistencia. Actualmente, los objetos comparables a las falcatas, por su doble filo cortante, serían los grandes cuchillos de combate militares especialmente pensados y diseñados para la guerra y la supervivencia.
 

Falcata ibérica

Falcata ibérica
Sala 11. Vitrina 11.5

Diseño de doble uso

“El diseño… es un estilo de vida.”(Alan Fletcher)
 

En la cara principal de esta cratera de campana ática de figuras rojas, está representada una escena de banquete (simposio) con tres parejas de hombres recostados en sus lechos y, en el centro, una mujer tocando la doble flauta (aulós). En la Antigua Grecia, donde fue fabricada en el siglo IV a.C., fue utilizada como recipiente para contener vino mezclado con agua en el banquete, donde beber juntos era privilegio exclusivo de los varones griegos de clase alta y un rito sagrado en honor al dios Dioniso. Su funcionalidad prima sobre otras consideraciones y es, precisamente, lo que permite destacar los aspectos formales, ergonómicos y estructurales que determinan su integridad orgánica. No tiene una forma caprichosa, sino que responde a un motivo. Su cuerpo, de cavidad profunda, facilita la mezcla del vino y el agua, su boca ancha permite la extracción de la mezcla y las asas se adaptan a las manos y sirven de agarre. Con un tamaño proporcionado para el manejo humano, fue fabricada en barro para asegurar una buena temperatura y conservación del contenido. En cuanto a su meditado diseño, sus formas curvas y orgánicas le dan movimiento y armonía, equilibrándose en torno a un eje de simetría.

Sin embargo, esta cratera se halló en la tumba 43 de la necrópolis ibérica de Baza, muy lejos de dónde fue creada y formando parte del ajuar funerario de tres personas cuyos huesos quemados se introdujeron en ésta y en otras dos crateras áticas. Para los iberos, las crateras otorgaban prestigio personal a su poseedor. Por ello, las utilizaron como urna cineraria, una función muy distinta a la original para la que fue pensada. Este doble uso remite a un concepto muy actual, la “segunda vida” o reciclaje de los objetos, que adoptan una nueva función que dependerá de la propia sociedad que la reutilice y de sus modos o estilos de vida. En este caso, hoy en día, unos barriles contenedores de vino se han reutilizado convertidos en batería de música.
 

Cratera de la Tumba 43 de Baza

Cratera de la Tumba 43 de Baza (Granada)
Sala 11. Vitrina 11.12

Elegancia que pervive

"Las tendencias desaparecen, el estilo es eterno” (Yves Saint Laurent)
 

Esta escultura de piedra es un icono de la cultura ibérica y un destacado tesoro del Museo Arqueológico Nacional. Realizada por un escultor griego, o formado en talleres griegos, a finales del siglo V - principios del IV a.C., se encontró de forma casual en el yacimiento de La Alcudia Elche (Alicante) en 1897. Representa a una dama de rostro idealizado y ricamente vestida y enjoyada que originalmente estuvo policromada y con los ojos rellenos de pasta vítrea. Todo ello contribuyó a dotarla de un aire de distinción que aún mantiene, a pesar de la pérdida de su policromía. En su espalda, presenta un hueco de incierta funcionalidad: tal vez, contenedor de restos de una cremación, relicario, depósito de ofrendas o para fijar algún elemento de suspensión.

Su representativo tocado se caracteriza por dos grandes rodetes que seguramente serían metálicos y servirían para recoger el cabello en espiral. Sobre la cabeza, lleva una tiara apuntada y, sobre ella, una mantilla con una diadema. Va vestida con túnica, toga y un manto abierto que deja lucir sus ricas joyas. Este atuendo y la orfebrería, reflejos de la moda ibérica, tienen sus paralelos en el Mediterráneo, donde las joyas tenían valores estéticos y simbólicos.

La atención a los detalles y el cuidado en la configuración y la proporción dieron como resultado una elegante estatua de hermoso rostro y visualmente atractiva en la que su simetría vertical refuerza la sensación de equilibrio. Por todo ello, la Dama se ha considerado un icono de belleza y modelo de inspiración que ha llegado hasta nuestros días a lo largo del tiempo: la esencia de sus característicos y elegantes rodetes ha permanecido en el peinado tradicional de las falleras valencianas.
 

Dama de elche

Dama de elche
Sala 13. Vitrina 13.1

Diseños para llevar

“La función del diseño es dejar que el diseño funcione” (M. Commeren)
 

Este conjunto de objetos (una espada, dos lanzas y un cuchillo de hierro) apareció colocado dentro de una misma vaina, que disponía de varillas-pasadores y anillas móviles laterales que permitían transportarla ladeada sobre un costado, colgando de un tahalí.

Se trata de las armas que formaban parte del ajuar funerario de un guerrero que se encontró en una tumba de la necrópolis del Val (Alpanseque, Soria) fechada entre los siglos V-IV a.C. Estas armas ofensivas y otras defensivas (escudo y restos de un casco) y un bocado de caballo hallados también en esa tumba, indican que perteneció a un jinete y guerrero que probablemente formaba parte de la élite social celtibérica.

Las armas celtibéricas y su técnica metalúrgica fueron muy alabadas por los autores clásicos. De hecho, Roma adoptó o imitó muchas de ellas. Este conjunto es el primer diseño de un equipo portátil que permitía la fácil agrupación y traslado de las armas de un lugar a otro. No hay duda de que los celtíberos quisieron hacerse la vida más fácil y buscaron soluciones que resultaron prácticas y cómodas sobre la base de los elementos que conforman un buen diseño para resolver un problema: economía de medios, tiempo, esfuerzo y espacio. Sorprende reconocer la esencia de un concepto que consideramos tan actual en un equipo de guerrero de hace tanto tiempo… Y es que el valor del diseño, más allá de los avances tecnológicos, reside en la idea. En esta ocasión, surge lo que podríamos llamar el primer “equipamiento en formato para llevar” que, actualmente y con el ritmo frenético y de continuo movimiento que rige nuestras vidas, resulta de gran utilidad como sucede, por ejemplo, con los llamados “kit de costura” o costureros de viaje.
 

Equipo de guerrero

Equipo de guerrero
Sala 14. Vitrina 14.8

Diseños estilizados

“Diseño: capacidad de eliminar lo innecesario de modo que lo necesario puede hablar” (Hans Hofmann) 
 

Los Toros de Costitx, esculturas de bronce fundido, fueron encontrados en el santuario mallorquín de San Corró (Costitx, Mallorca). Pertenecen a la cultura postalayótica balear y se fechan entre el siglo V y III a.C. Su destino sería estar fijados a la pared del santuario, donde se celebrarían rituales específicos. Su presencia revela la existencia de un culto a una divinidad taurina, originaria de culturas del Oriente Próximo y del Mediterráneo. Su unión con la gran diosa-madre venerada en la Antigüedad en todo el Mediterráneo aseguraba la renovación de la vegetación, la abundancia de los campos, la fecundidad del ganado y, en consecuencia, la supervivencia de estas comunidades postalayóticas, de economía principalmente ganadera.

A nivel formal, llaman la atención por su tamaño, cuidada factura y gran realismo. Huecos en su interior, fueron realizados con la técnica de la fundición a la cera perdida, salvo detalles que se realizaron a buril. Destacan los cuernos en forma de lira que, junto a las orejas, fueron fundidos aparte.

En este diseño destaca la estilización, la elegancia y la pureza y simplicidad de su forma, obtenida eliminando todo lo innecesario. Se despoja al objeto de lo superficial y aun así es perfectamente comprensible. Se trata de un diseño intuitivo y fácil de entender, consecuente en sus detalles y discreto. Busca la belleza a través de la simplicidad de las formas, colores y texturas, lo cual habla de una correcta elección de materiales y acabados. Se tuvieron en cuenta criterios de simetría y composición de las partes que lo integran, y sus curvaturas recuerdan formas orgánicas. Al ser un diseño eminentemente estético tiene el poder inherente de ser capaz de fascinar a quien lo ve.

Llama poderosamente la atención cómo esta representación, neutra y sobria, bien podría compararse con la que realizó Picasso en pleno siglo XX en la que resuelve una cabeza de toro mediante el ensamblaje de un manillar y un sillín de bicicleta.

 

Pero este no es el final… la historia del Diseño continúa.

Toros de costix

Toros de costix
Sala 15. frente a vitrina 15.12