Biografías      

Francisco Álvarez-Ossorio y Farfán de los Godos

Director de 29 de julio de 1930 a 11 de septiembre de 1939

Francisco Álvarez-Ossorio

 

Francisco Álvarez-Ossorio y Farfán de los Godos (Madrid, 31 de mayo de 1868 - 16 de junio de 1953) estudió en la Escuela Superior de Diplomática e ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en marzo de 1886. En el Museo Arqueológico Nacional tuvo una extensa carrera administrativa hasta llegar a su dirección en 1930.

El mismo año de su toma de posesión como director entraron a formar parte del museo cinco conservadores, todos ellos menores de treinta años: Emilio Camps Cazorla, Felipa Niño Más, Felipe Mateu y Llopis, Luis Vázquez de Parga y Joaquín María de Navascués.

Continuaron los ingresos de piezas y la participación en exposiciones y eventos, pero era fundamentalmente un momento de renovación y cambios. El Congreso Internacional de Museos celebrado en Madrid (1934) por la Oficina Internacional de Museos, dependiente de la Sociedad de Naciones, supuso un hito para la museografía. Los nuevos criterios también afectaron al Museo Arqueológico Nacional y suceden en estos años dos hechos clave para su organización interna: la creación del Patronato (Decreto de 10 de julio de 1931) y la designación del director como Inspector General y Visitador de los Museos Arqueológicos Provinciales (Orden de 22 de noviembre de 1932).

La Real Orden de 25 de febrero de 1931 quiso dar un “impulso vivificador sobre el Museo Arqueológico Nacional” y hasta 1936 tuvieron lugar varias obras de mejora del edificio. En todas ellas colaboraron los conservadores, el Patronato y el Arquitecto Conservador del edificio del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, Luis Moya Blanco, pero los trabajos se vieron truncados con el estallido de la Guerra Civil, pasando entonces el museo a ser sede de la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico. La guerra supuso el cierre del Museo y el embalaje de las piezas expuestas y de las que llegaban desde el exterior para su protección.

Debido a esta situación, en febrero de 1937 Álvarez-Ossorio dejó el cargo por jubilación forzosa. Durante el conflicto se sucedieron directores y directores accidentales hasta la reposición en su puesto de Álvarez-Ossorio el 9 de septiembre de 1939, aunque el 11 de ese mismo mes cesó por jubilación reglamentaria.