Biografías      

José Ramón Mélida y Alinari

Director de 4 de marzo de 1916 a 1 de enero de 1930

José Ramón Mélida

 

José Ramón Mélida y Alinari (Madrid, 26 de octubre de 1856 - Madrid, 30 de diciembre de 1933) estudió en la Escuela Superior de Diplomática entre 1873 y 1875 siendo algunos profesores suyos personal del Museo Arqueológico Nacional como Manuel de Assas Ereño y Juan de Dios de la Rada.

Llegó a ser director del Museo Arqueológico Nacional después de una dilatada carrera en el centro que comenzó con su nombramiento como aspirante sin sueldo en 1876, y que únicamente tuvo el paréntesis de 1911 a 1916, cuando fue director del Museo de Reproducciones Artísticas.

Tomó posesión de la dirección el 9 de marzo de 1916 y, aunque cesó por jubilación en 1923, fue confirmado en su cargo ese mismo año hasta su dimisión voluntaria en 1930, siendo nombrado entonces Director Honorario.

Impulsó las publicaciones para dar a conocer las piezas que se exponían o las de nuevo ingreso. Inauguró en 1916 las Notas Descriptivas de las adquisiciones del Museo Arqueológico que continuaron durante más de cincuenta años. Decía en 1916 que el fín era “… que los cultivadores de la ciencia, los aficionados y el público en general puedan tener oportuno conocimiento de los nuevos elementos de estudio y de cultura con que va enriqueciendo sus colecciones este Museo…”. Igualmente importante estos años es la publicación de la Guía histórico y descriptiva del Museo Arqueológico Nacional (1917).

Tampoco escapó, como sus antecesores, a las preocupaciones por el mantenimiento del edificio, sobre todo en relación con las claraboyas de los patios romano y árabe y la instalación de la colección del marqués de Cerralbo. Redactó una “Nota de las obras necesarias en el local del Museo Arqueológico Nacional”, y logró el aumento de la consignación económica del centro hasta en dos ocasiones, sin dejar de insistir en el incremento de su personal subalterno y de vigilancia y seguridad.

La participación en exposiciones durante estos años fue muy frecuente, sobre todo en las organizadas por la Sociedad de Amigos del Arte en la Biblioteca Nacional, pero sin duda el préstamo del Tesoro de los Quimbayas a la Exposición Universal de Sevilla en 1929 fue uno de los más importantes. Fue María Pilar Fernández de la Vega, primera mujer conservadora del Museo Arqueológico Nacional, la encargada de acompañar a Sevilla estas piezas para que figuraran en el Pabellón de Colombia.