Biografías      

Joaquín María de Navascués y de Juan

Director de 31 de mayo de 1952 a 20 de mayo de 1966

Joaquín María de Navascués

 

Joaquín María de Navascués y de Juan (Zaragoza, 17 de febrero de 1900 - Madrid, 11 de mayo de 1975), cursó el Bachillerato y la carrera de Filosofía en Letras en Zaragoza, obteniendo en Madrid el título de Doctor en la Universidad Central (1949). Ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (1921), compaginando el trabajo en museos y universidad hasta su llegada al Museo Arqueológico Nacional en 1930.

En 1940 fue nombrado Inspector General de Museos Arqueológicos, redactando en 1942 las “Instrucciones para la redacción del inventario general, catálogos y registros en los museos servidos por el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos” para la normalización de catalogación e inventario de colecciones.

Debido a la repentina muerte de Blas Taracena, Navascués fue nombrado Director Interino el 12 de febrero de 1951 tomando posesión como tal el 21 de febrero. Durante los quince meses de su dirección interina en el Museo Arqueológico Nacional elaboró con Luis Moya un ambicioso plan de mejora del edificio y de las instalaciones museográficas. Una vez nombrado director por concurso de méritos (1952), y debido a la futura celebración en Madrid del IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, el plan inicial de mejoras fue sustituido por la toma rápida de decisiones. Todo quedó expuesto e inaugurado en la primavera de 1954 en veintisiete salas, salvo parte de los fondos prehistóricos, que quedaron en espera del desalojo de las salas ocupadas por el Museo de América (1962) y las colecciones numismáticas que fueron instaladas en un nuevo mobiliario más funcional, pero no expuesto al público.

Fruto de este montaje fue la Guía del Museo Arqueológico Nacional de 1954, a la que sería una larga lista de guías destinadas al público general. Las nuevas adquisiciones se exhibían junto a las piezas de su clase o época dándose a conocer en la publicación Memoria de los Museos Arqueológicos hasta su desaparición en 1962, cuando pasaron a difundirse a través de publicaciones como Numario Hispánico, Biblioteca Prehistórica Hispana o Trabajos de Prehistoria.

Se realizaron a la vez algunos trabajos en las instalaciones del edificio, destacando la construcción en el jardín de una reproducción del techo de la sala de polícromos de la Cueva de Altamira, similar a la ya existente en el Deutsches Museum de Munich (1962), que realizaron técnicos alemanes en 1965.

El museo, como centro de actividad científica, también se convirtió en la sede de otras entidades: Instituto “Antonio Agustín”, “Instituto Español de Prehistoria” del C.S.I.C. Su colaboración con éste y la Universidad fue fundamental para las investigaciones arqueológicas, dirigiéndose desde el Museo los trabajos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma, o las campañas de excavación en Nubia (Egipto y Sudán) entre 1962 y 1966.