María del Pilar Fernández Vega

(Villadiego -Burgos-, 8 de noviembre de 1895 – Madrid, 4 de julio de 1973)
 

 

Cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid entre los años 1913 y 1918 e ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (CFABA) en 1922, teniendo como primer destino el Archivo de Hacienda y Biblioteca Provincial de Logroño. Tras prestar servicios en el Archivo del Ministerio de Estado y en el Archivo General de la Deuda, ambos en Madrid, se trasladó en febrero de 1928 al Museo Arqueológico Nacional, gracias a una permuta que realizó con su marido, José Ferrandis Torres, que estaba destinado en este Museo.
Fue la primera mujer miembro del CFABA destinada a un Museo y, por lo tanto, la primera conservadora de Museos de España.
En el MAN se hizo cargo de la Sección Cuarta, de Antigüedades Americanas y del Extremo Oriente, siendo designada en septiembre de 1929 para supervisar las tareas relacionadas con el traslado y exposición del Tesoro de los Quimbayas en el pabellón de Colombia de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Durante su etapa como conservadora del MAN (1928-1940) publicó dos monografías sobre las colecciones americanas de este Museo (Adquisiciones en 1930: tejidos peruanos procedentes de la colección de los señores Schmidt y Pizarro, de Lima en 1933 y el Catálogo de la exposición de Arte Inca (Colección Juan Larrea) en 1935, éste último junto con H. Trimborn) y realizó varios viajes para estudiar colecciones americanas y asiáticas: París en 1932, gracias a una ayuda de la Dirección General de Bellas Artes; Nueva York en 1934, becada por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y Moscú y San Petersburgo en 1935, por cuenta propia. En 1933 participó como profesora en el Crucero del Mediterráneo que, promovido por el Ministerio de Instrucción Pública y organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, recorrió durante mes y medio los principales yacimientos arqueológicos y museos de la cuenca mediterránea.
Tras la Guerra Civil, que pasó en Valladolid destinada en el Museo Arqueológico de dicha ciudad, se reincorporó a su puesto en el Museo Arqueológico Nacional hasta que fue trasladada en 1940 al Museo Nacional de Artes Decorativas. En junio de 1941 fue nombrada Directora de dicho Museo y del Museo de América, convirtiéndose en la primera mujer que ocupó un puesto de dirección en un museo de carácter nacional.

Ana Azor e Isabel Rodríguez