Gil Miquel, Ramón

(Barcelona, 7 de Abril de 1888 – Madrid, 20 de septiembre de 1966)

 

Nacido en Barcelona, tuvo una larga y diversa formación, que le llevó de ser perito agrícola a licenciarse sucesivamente en Derecho y en Filosofía y Letras. En 1915 accedió al cuerpo facultativo teniendo por primer destino la Biblioteca Nacional. En menos de un año se trasladaría al Museo Arqueológico Nacional, donde por un período de veinte años sería primero conservador de la Sección Primera a las órdenes de Francisco Álvarez-Ossorio y, cuando éste alcanzó la dirección en 1930, jefe de la misma. Probablemente hubiera permanecido en el Museo toda su carrera de no ser por el estallido de la Guerra Civil, que le llevó a trasladarse con su familia a Barcelona, donde conseguiría ser adscrito al Archivo de la Corona de Aragón, destino en el que permanecería todo el conflicto. Depurado tras la Guerra Civil perdió su plaza en el Museo y fue destinado como director a la Biblioteca Provincial de Logroño, desde donde pasó en 1943 a la Biblioteca de la Universidad Complutense, de la que llegaría a ser subdirector y en la que se jubilaría a finales de la década de 1950.
En cuanto a su trabajo en el Museo se centró sin duda en la organización de las colecciones según se deduce de la documentación conservada, siendo la referida al ingreso de colecciones especialmente sistemática durante su período de servicio en el Museo. Sí podemos afirmar que fue un pionero en diversos campos: En primer lugar en la aplicación de la fotografía a la documentación del patrimonio histórico, siendo su trabajo de mayor empeño la ilustración fotográfica del catálogo de los exvotos ibéricos realizado por su mentor, Álvarez-Ossorio. En segundo lugar por haber compaginado su trabajo en el Museo con la labor de preparador de opositores al cuerpo facultativo, fruto de la cual publicó en 1931 el primer manual que conocemos para el temario de museos.
Su hijo, Octavio César Gil Farrés, seguiría sus pasos y sería así mismo conservador del Museo.


Eduardo Galán