Mercedes Rueda Sabater

(Valladolid, 1956 - Viana de Cega, 1995)

 

Mercedes Rueda Sabater

Mercedes Rueda Sabater vivió una vida desgraciadamente corta, pero intensamente apasionada tanto en el plano personal como profesional y científico. Inició sus estudios en Valladolid para licenciarse, finalmente, en Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid, aunque sin perder nunca la vinculación con su tierra y con la cátedra de Arqueología, Epigrafía y Numismática de su universidad de origen, muy especialmente con Alberto Balil, quien dirigió su Tesis Doctoral, Primeras acuñaciones de Castilla y León (publicada en 1991), un trabajo innovador sobre la moneda y la historia económica castellano-leonesa en los siglos XI al XIII, abordado con una metodología multidisciplinar pionera en la época.
En paralelo había iniciado a principios de los años 80 su relación con el Museo, realizando prácticas profesionales en la entonces Sección de Numismática y redactando su Tesina de Licenciatura, Los florines del Museo Arqueológico Nacional (1984). En 1990 accede por oposición al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos, tomando posesión de su plaza en el Museo en septiembre, asignada de nuevo a Numismática como Jefe de Sección.
Su incorporación al Departamento contribuyó decisivamente al impulso que había comenzado a tomar desde 1985 bajo la dirección de Carmen Alfaro, dos personalidades diferentes, pero muy parecidas en nervio, ímpetu y perseverancia. A todos los proyectos aporta Mercedes su energía, compaginándolos con su propia investigación de la moneda medieval castellana, a la que da una nueva perspectiva, y se implica especialmente en dos ideas que empiezan a dar sus primeros pasos: la construcción de un tesauro normalizado de términos numismáticos, cara a la digitalización de las colecciones museísticas, y un programa de exposición de las colecciones.
Proyectos que no llega a ver terminados puesto que fallece, víctima de un cáncer fulminante, en agosto de 1995, pero que años después se han convertido en realidades.

Paloma Otero Morán